La motivación en los
alumnos como insumo para involucrarse en el propio aprendizaje.
Por:
Emilce Rivera
Desde las primeras etapas del
desarrollo de los seres humanos, el aspecto motivacional cumple un rol
fundamental para el aprendizaje significativo.
En esas primeras etapas, nuestros padres cumplen un papel importante,
por cuanto son los primeros maestros con los que tenemos contacto. Casi todos los aspectos relacionados con las
acciones de los niños o jóvenes, estará en función de esas primeras
relaciones. De ahí, que sea necesario
que generemos un ambiente que motive a nuestros hijos, que los incentive a
explorar, pero sobre todo, la capacidad de descubrir a partir de la exploración,
y la socialización, sus propias capacidades y saber enfrentar el mundo que les
rodea y los distintos retos que se le pueden presentar a lo largo de la vida.
¿Cuántas veces en nuestros hogares
nuestros padres nos incentivaron a descubrir, siendo facilitadores para el
aprendizaje autónomo?. Tendríamos que hacer una introspección a nuestras vidas
y reflexionar sobre cómo hemos ido aprendiendo a lo largo de la vida. Esta base que desarrollamos en nuestro
proceso de socialización primaria, es prioritario para el aprendizaje que
emprenderemos en etapas posteriores. El ambiente
estable, de respeto mutuo, se reflejará en las relaciones que se establecerán
entre pares.
Un niño, adolescente o adulto, que se
encuentre en un entorno de experiencias estimulantes, y con relaciones
asertivas, brindará las condiciones para generar seguridad en sí mismo y se
podrán incorporar plenamente en la sociedad y responder a las exigencias de un mercado cada vez más
competitivo. Por el contrario, si el
entorno es hostil, frío, se priva de estímulos emocionales o intelectuales, el
proceso de alcanzar con éxito el aprendizaje, será menos prometedor.
Teniendo presente la necesidad de
propiciar ambientes que incentiven el aprendizaje significativo y la formación
de individuos capaces de interactuar asertivamente en comunidades aprendientes,
con autonomía, con un nivel de autoestima alta, en el cual los retos sean
motivo de aprendizaje, de logro, se estará permitiendo que los estudiantes
logren auto motivarse y orientar sus esfuerzos hacia la obtención de los
objetivos y metas propuestas, encontrándole sentido y atribuyéndole valor a lo
que aprenden.
Así entonces, tal y como lo menciona Barkley,
E. (2010), la motivación es un sentimiento de interés o entusiasmo que provoca
que el sujeto desee hacer algo. De ahí,
que la motivación sea una competencia desarrollada y adquirida, a lo largo de
la vida de los individuos, en la cual confluyen los diversos momentos y
situaciones de aprendizaje.
La motivación viene entonces a ser un
activador del aprendizaje significativo; y es tanto intrínseca como extrínseca
al sujeto; de ahí que sea importante la existencia de entornos favorables, pero
también el considerar los aspectos emocionales de quienes aprenden. No debe verse como un proceso en el que el
sujeto responde a estímulos, sino más bien, como un proceso que promueve la
construcción de conocimiento, a partir de la experiencia acumulada. Un proceso que requiere un cambio de
actitud y de estrategias de enseñanza y
de evaluación de los aprendizajes de nuestros docentes, un replanteamiento de
nuestro accionar en las aulas, en donde el sujeto sea partícipe activo de su
aprendizaje interactuando en comunidades aprendientes, que permitan la
implementación de un trabajo colaborativo y cooperativo, en el que se mezclen
habilidades y experiencias. El docente debe generar
sinergias para el logro de un aprendizaje integral, promover el desarrollo de
habilidades metacognitivas, entre otras
¿Cuántos estamos dispuestos a
revolucionar nuestra enseñanza, a realizar una reingeniería en nuestra labor
como docentes?, en hacer más humana nuestra enseñanza, y sobre todo, en
permitir que nuestros estudiantes se
motiven para que se involucren de lleno en su propio aprendizaje.
Hola Emilce
ResponderEliminarMuy rico tu artículo, me llama la atención el hecho que llamas al compromiso docente por crear ambientes idóneos, curiosamente en muchos centros educativos (de todas las etapas del desarrollo) logramos encontrar docentes que hacen esa diferencia, sin embargo, a mi experiencia, muchos de los docentes que han sido formados de manera conductivista ya "les cuesta" cambiar su metodología, por tanto la motivación debe ser tanto hacia el estudiante como de parte del docente, me explico, el docente debe estar capacitado y motivado a formar estos ambientes, es más "fácil" entrar al aula, dictar la clase y retirarse, que complicarse elaborando proyectos, motivar, hacer diferentes las clases, buscar alternativas. Cómo podemos hacer que esos docentes logren ese compromiso para la educación ?
Saludos
Naty
Hola Nathalia, la respuesta a su pregunta, para mi, se responde con dos palabras: actitud y pasión. El problema que usted señala es cierto, nos formamos en sistemas conductistas y normalmente a los mas "viejiyos" en esto de la docencia, no nos es facil romper paradigmss, cambiar esquemas o estructuras interiorizadas. Ademas, muchos docentes en son especialistas en su campo, y adolecen dentro de su formación , del conocimiento en el campo de la educacion y con ello todo lo que involucra. Esa es una limitante, aunque a veces somos docentes de profesión y repetimos la formacen que fuimos formado. Así entonces, caemos s esas dos palabras escritas en mi respuesta. Cuestión de actitud y pasion por lo que hacemos. Que recide en gran medida en encontrarle sentido a lo que hacemos, por qué lo hacemos, cómo lo hacemos y para que? Cuando tengamos claro estos aspectos nosotros mismos, nos sera mas facil implementar estrategias, modificar nuesttos objetivos y, principalmente, proyectarlo a nuestras comunidades aprendientes. Tal y como lo tienen en mi espacio de trabajo como lema: en esta Universidad, todos somos aprendientes.
ResponderEliminarSaludos
Emilce
Buenas noches Emilce,
ResponderEliminarMe llamó poderosamente la atención que usted menciona que la motivación es un activador del aprendizaje significativo, considero y concuerdo con usted que la motivación en el aula tiene un grado de voluntad para hacer las cosas de la mejor manera, donde la necesidad personal por alcanzar las metas, el esfuerzo para satisfacer lo que nos planteamos tiene un grado en el cual destaco de forma explícita o implícita el esfuerzo, energía del individuo por aprender, el deseo de obtener un buen rendimiento en general, por lo tanto, como docentes somos llamados a identificar necesidades (carencias), de los alumnos, con la finalidad de lograr estudiantes más holístico y que respondan a lo que está demandando la sociedad del conocimiento.
Saludos,
Marco
Buenas tardes Marco, muchas gracias por su comentario. La motivación definitivamente es la que nos mueve a lograr las metas que nos proponemos; así mismo, provoca en nosotros el placer, la pasión por lo que hacemos y por consiguiente el aprendizaje se vuelve significativo, en la medida en que también lo relacionamos con las cosas, situaciones o actividades cotidianas y vividas a lo largo de nuestra vida.
ResponderEliminarSaludos
Emilce