El
rol como educadores implica el estar en continuo cuestionamiento de las
acciones que se emprenden en el ejercicio de la docencia. ¿Cuánto conocemos a nuestros estudiantes?, ¿planeamos
en función de sus intereses y necesidades?, ¿facilitamos la comprensión de lo
que enseñamos?, entre otros planteamientos que necesariamente deberíamos
hacernos si verdaderamente queremos hacer bien las cosas.
Si
retomamos los planteamientos de Jean Piaget en cuanto al esquema de cómo se
aprende, en las diferentes etapas del desarrollo del niño, si visualizamos los
procesos de acomodamiento, asimilación, transformación, nos podríamos ubicar en
que las experiencias previas, al igual que lo manifiesta la señora Dabdub en su
reflexión, mencionando a Ausubel, que el
aprendizaje tienen significatividad, cuando se relaciona el nuevo conocimiento
con el que ya se posee, podríamos partir que en el momento en que impartimos el
curso, cuyo requisito “se supone” proporcionó los conocimientos previos
requeridos, no nos devolveríamos a “retomar” algo que se supone está en las
estructuras cognitivas de los jóvenes o niños.
No obstante, y considerando el enfoque de la Enseñanza para la
Comprensión, nos detenemos a considerar cuánto de ese conocimiento previo fue
verdaderamente comprendido, aprehendido por nuestros estudiantes?,
definitivamente no, y coincido en la medida en que las expresiones comunes son
“vean a ver que hacen”, el tiempo no me alcanza para cubrir algo que ya ustedes
se supone deben saber, y desarrollar las unidades que conforman el programa de
curso”, entre otras expresiones. Sin
embargo, partiendo de que el aprendizaje debe ser flexible, que lo importante
es asegurarnos en alguna medida que efectivamente lo visto es comprendido para
dirigirnos hacia aspectos más complejos, nuestra responsabilidad como docentes
es diagnosticar el nivel de aprendizaje, de comprensión y retomar de forma
sencilla, identificando tópicos relevantes, qué es lo que debe ser considerado
y explicado. De no ser así, las “lagunas”, el encontrarle sentido a lo que se
desarrolla, se irá haciendo más amplio y el interés en el aprendizaje puede
perderse.
Finalmente,
si lo que se busca es darle significado al aprendizaje, y aprovechar el
conocimiento previo de nuestros estudiantes, no debe verse como obligación sino
como un compromiso, el retomar los aprendizajes y hacerlos que tomen
significado, para que lo que vayamos a desarrollar en los nuevos cursos también
tenga sentido y exista una verdadera comprensión y aprendizaje para la vida.
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